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Hábitos saludables en verano: cómo mantener tu rutina sin dejar de disfrutar

hábitos saludables en verano

Con la llegada del calor, las vacaciones y los cambios de horario, es normal que muchas rutinas se desordenen. Aun así, mantener hábitos saludables en verano no significa vivir con rigidez ni renunciar a disfrutar, sino adaptar el autocuidado a una etapa del año mucho más flexible. Puedes leer nuestro artículo sobre hábitos saludables para cuidar mejor cuerpo y mente, si quieres ampliar información. Ahora nos vamos a centrar en los hábitos saludables que tienen que ver con las fechas estivales.

Durante estos meses cambiamos horarios, viajamos más, comemos fuera de casa, dormimos distinto y aparecen más planes sociales. Por eso, en lugar de intentar seguir exactamente la misma rutina que el resto del año, lo más útil es encontrar un equilibrio entre bienestar, descanso y disfrute.

La clave no está en hacerlo perfecto, sino en sostener algunos básicos que te ayuden a sentirte bien: hidratación, movimiento, descanso, alimentación equilibrada y pequeños gestos diarios de autocuidado. Así podrás disfrutar del verano sin desconectar de ti.

Índice de contenidos

1. Cambia la exigencia por pequeños gestos

En verano no necesitas cumplir la misma rutina que en invierno. De hecho, intentar mantenerla al milímetro suele ser poco realista y puede generar más frustración que bienestar.

Una forma sencilla de cuidarte es preguntarte cada mañana qué pequeño gesto puedes hacer hoy por tu salud. A veces basta con beber más agua, caminar al atardecer, desayunar mejor, entrenar 20 minutos, apagar el móvil un rato o decir que no a un plan que no te apetece.

Cuando hablamos de cómo mantener hábitos saludables en verano, muchas veces la respuesta no está en hacer más, sino en hacerlo más fácil y más sostenible.

2. Entrena, pero adapta el horario y la intensidad

El ejercicio sigue siendo importante en verano, pero conviene adaptarlo al calor y al nivel de energía de cada día. Las primeras horas de la mañana y el final de la tarde suelen ser los mejores momentos para moverse con más comodidad.

Puedes mantener una rutina activa con opciones como caminatas al amanecer o al atardecer, entrenamientos cortos de fuerza, natación, aquagym, bicicleta suave, movilidad al despertar o rutas por la naturaleza.

  • Caminatas a primera o última hora del día.
  • Entrenamientos breves de fuerza.
  • Natación o ejercicios en la piscina.
  • Bicicleta suave o paseos activos.
  • Movilidad y estiramientos al despertar.
  • Juegos activos con familia, pareja o amigos.

No todo entrenamiento tiene que dejarte agotada para ser útil. En verano, moverte también puede ser una forma de conectar con tu cuerpo, con el entorno y con las personas que quieres.

Gente haciendo aquagym

3. Prioriza una alimentación saludable en verano

Cuando cambian los horarios y aumentan las comidas fuera de casa, conviene volver a una base sencilla. Apostar por una alimentación saludable en verano pasa por elegir platos frescos, fáciles de digerir y ricos en nutrientes.

Una buena idea es mantener proteína en las comidas principales, ya que ayuda a cuidar la masa muscular, la saciedad y la energía. También es recomendable aumentar el consumo de frutas, verduras, hortalizas de temporada y preparaciones ligeras, tal y como suelen aconsejar organismos de salud en esta época.

Algunas ideas prácticas para el día a día:

  • Tortilla de huevos con tomate, cebolla y espárragos.
  • Mariscos a la plancha o en ensalada.
  • Wraps de pollo con verduras y salsa de yogur.
  • Ensaladas de legumbres.
  • Tofu o tempeh con verduras salteadas.
  • Queso fresco o queso de cabra con sandía, lima y menta.
  • Yogur griego con frutos secos y semillas de chía.
  • Gazpacho, ensaladas completas y fruta de temporada.

Además, en verano suele venir bien evitar comidas demasiado copiosas, muy saladas o muy pesadas, ya que pueden dificultar la digestión y favorecer la sensación de pesadez.

4. La hidratación en verano es más importante de lo que parece

La hidratación en verano es uno de los pilares básicos del bienestar. Con las altas temperaturas se pierden más líquidos y, en muchos casos, la sed se confunde con hambre, cansancio o falta de concentración.

Por eso, conviene beber agua de forma regular a lo largo del día y no esperar a tener sed. Distintas recomendaciones institucionales sitúan la referencia habitual entre 1,5 y 2 litros diarios, ajustando la cantidad si hace mucho calor, se entrena o se suda más de lo normal.

  • Lleva siempre una botella de agua contigo.
  • Añade limón, pepino, menta o frutos rojos si así te resulta más fácil beber.
  • Incluye frutas ricas en agua como sandía o melón.
  • Recuerda que gazpachos, cremas frías e infusiones frías también pueden ayudar.
  • Reduce el abuso de alcohol y bebidas muy azucaradas, ya que pueden empeorar la deshidratación.

Si sudas mucho o entrenas con calor, recuerda que no solo pierdes agua, sino también minerales. Escuchar las señales del cuerpo y anticiparte es una forma simple de cuidarte mejor.

Mujer bebiendo agua

5. No uses las vacaciones para castigarte ni para abandonarte

Muchas personas llegan al verano con dos extremos muy marcados: querer “aprovechar” para ponerse perfectas o desconectar por completo de cualquier hábito saludable hasta septiembre. Lo cierto es que ninguno de esos dos enfoques suele ayudar a largo plazo.

Las vacaciones pueden ser un momento muy valioso para reconciliarte contigo, bajar el ritmo, dormir más, comer con más calma y recuperar una sensación de bienestar más amable. Cuidarte también puede ser descansar, reír, compartir tiempo con los tuyos y soltar un poco la autoexigencia.

Una rutina saludable en vacaciones no tiene por qué ser rígida. De hecho, suele funcionar mejor cuando deja espacio para la espontaneidad.

6. Protege tu sueño aunque cambien los horarios

El verano altera con facilidad el descanso: hay más luz, más ruido, más cenas tardías y más movimiento social. Aun así, dormir bien sigue siendo un hábito clave para cuidar la energía, el estado de ánimo y la recuperación.

Para favorecer el sueño, puede ayudarte mantener la habitación fresca, reducir las pantallas por la noche, evitar cenas muy pesadas justo antes de acostarte e intentar exponerte a luz natural por la mañana. También suele ser útil compensar una noche más corta con descanso real, y no solo con más café.

  • Evita cenas pesadas justo antes de dormir.
  • Reduce la exposición a pantallas al final del día.
  • Mantén el dormitorio fresco y oscuro.
  • Busca algo de luz natural por la mañana.
  • Si trasnochas, intenta recuperar con descanso de calidad.

7. Define tus mínimos no negociables

Una de las mejores estrategias para mantener hábitos saludables en verano es elegir unos pocos básicos realistas. No hace falta hacerlo todo, pero sí tener un pequeño hilo al que volver cuando los horarios cambian o los planes se desordenan.

Tus mínimos no negociables podrían ser algo así:

  • Beber suficiente agua cada día.
  • Incluir proteína en el desayuno o en las comidas principales.
  • Caminar a diario.
  • Hacer fuerza dos veces por semana.
  • Comer fruta o verduras cada día.
  • Dormir al menos 7 horas cuando sea posible.
  • Tener algún momento sin móvil.
  • Mantener tus suplementos si forman parte de tu rutina.

Esta forma de cuidarte resulta mucho más sostenible que intentar hacerlo perfecto. La idea no es exigirte más, sino no abandonarte del todo.

8. Suplementos en verano: un apoyo, no un sustituto

Los suplementos pueden acompañarte también en verano, especialmente cuando cambian los horarios, los viajes o la organización de las comidas. Eso sí, conviene recordar que no sustituyen una buena alimentación ni un estilo de vida saludable. Los suplementos bien integrados en tu rutina pueden ser también hábitos saludables en verano.

Dependiendo de tu situación, algunos suplementos pueden tener sentido dentro de una rutina bien planteada:

Creatina

Puede ser una opción interesante si entrenas fuerza o quieres cuidar la masa muscular, la energía y la recuperación. Si quieres saber más sobre nuestra creatina creapure entra en el enlace a informarte.

Magnesio aminoquelado

El magnesio aminoquelado es un suplemento que puede encajar en etapas de mayor cansancio, tensión muscular, calambres o dificultad para relajarte.

Vitamina D3 + K2

Aunque en verano hay más exposición solar, eso no garantiza por sí solo unos niveles óptimos de vitamina D3 + K2. Lo ideal es valorar cada caso de forma individual y revisar analíticas cuando corresponda.

Colágeno hidrolizado

El colágeno puede ser un apoyo interesante para piel, articulaciones, tendones y tejidos conectivos, especialmente si te mueves más o notas molestias articulares.

Suplementos para el descanso

Cuando el calor, los viajes o el cambio de rutina alteran el sueño, una fórmula orientada a la relajación nocturna puede ser una ayuda puntual dentro de una buena higiene del sueño. Puedes consultar nuestro producto dormir.

La clave está en entender que los suplementos suman cuando el estilo de vida acompaña. No hacen magia, pero sí pueden ayudarte a sostener ciertos hábitos.

9. Vuelve siempre a lo básico

Cuando el verano desordena horarios, comidas y rutinas, lo mejor es volver a lo sencillo. Muchas veces, la base del bienestar está en repetir unos pocos pilares que realmente funcionan.

  • Agua.
  • Movimiento.
  • Proteína.
  • Sueño.
  • Fruta y verdura.
  • Descanso.
  • Tiempo de calidad.
  • Sol con prudencia.
  • Naturaleza cuando sea posible.
  • Menos culpa y más equilibrio.

Este verano no necesitas hacerlo perfecto. Necesitas estar presente, cuidarte sin castigarte, disfrutar sin abandonarte y recordar que una vida saludable no es una vida rígida, sino una vida con hábitos que te sostienen incluso cuando cambian los planes.

 

Con cariño,
Radharani y Patri
Un Día de Abril

P. D. Este verano, lleva contigo lo que te hace bien: tu botella de agua, tus paseos, tus conversaciones bonitas, tus suplementos si forman parte de tu rutina y esa decisión de seguir cuidándote incluso cuando cambian los planes.

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Ficha Un día de Abril

Radharani

La Dra. Radharani Jiménez Carvallo es ginecóloga experta en menopausia, fertilidad y salud integral de la mujer. Nació y creció en Venezuela donde estudió medicina y se especializó en ginecología y obstetricia en la Universidad Central de Venezuela. Reside en España desde 2008 donde ha realizado gran parte de su trayectoria profesional. Tiene un Máster en Reproducción Humana por la Universidad Autónoma de Barcelona y es Experta Universitaria en Menopausia por la Universidad Alfonso X el Sabio. Es miembro de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM) , donde está acreditada como experta y de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF). Ejerce su labor asistencial en su clínica online. Además es divulgadora en redes sociales, conferenciante y autora de los libros “Menopausia: tu nueva oportunidad” y “El gran libro de la salud integral femenina” en los que aborda la salud de la mujer desde una perspectiva que integra el cuerpo, la mente y el espíritu. Es amante del estilo de vida saludable, maratoniana y madre.